Mesa redonda sobre el origen de BeDoCare, con dos sacerdotes y otros dos participantes durante una conferencia.

El origen de BeDoCare: de «agrandar el corazón» a una comunidad global de impacto social

BeDoCare Hub nació en Roma, en septiembre de 2022, en el marco de la preparación del centenario del Opus Dei. La idea de partida era sencilla: crear un espacio donde las organizaciones sociales pudieran formarse, fortalecerse y trabajar juntas para ampliar su alcance, inspirándose en la enseñanza de san Josemaría Escrivá sobre el trabajo bien hecho y la dignidad de la persona.

Ese primer encuentro confirmó algo que muchas organizaciones del tercer sector ya intuían: faltaba un lugar de encuentro dinámico; un espacio de conexión y colaboración que facilitara recursos, conocimiento y relaciones entre quienes trabajan por el bien común.

 

«Agrandar el corazón»: la conferencia que marcó el rumbo

En su primera Jornada oficial, BeDoCare convocó a doscientos emprendedores sociales de 30 países, donde monseñor Fernando Ocáriz, Prelado del Opus Dei, impartió una conferencia que terminaría dando nombre al espíritu de la organización: «Agrandar el corazón.»

Ocáriz planteó una idea que hoy sigue siendo el hilo conductor de BeDoCare: que la capacidad de amar y de servir a quienes lo necesitan se expande cuando se integran, a la vez, cuatro dimensiones de la vida cristiana.

La primera es espiritual. La identificación con Cristo, explicó, lleva al corazón humano hacia la caridad: «La caridad de Cristo… transforma desde dentro la inteligencia y la voluntad», citando a san Josemaría. Los pobres, añadió, no son solo destinatarios de la ayuda, sino también maestros espirituales de quienes los acompañan.

La segunda es profesional. El trabajo ordinario, dijo Ocáriz, es un medio eficaz para servir a Dios y al prójimo, sin necesidad de cambiar de profesión, sino de transformarse desde dentro: la justicia y la caridad confluyen en cómo cada persona desempeña su trabajo.

La tercera es personal. Las acciones colectivas, sostuvo, deben completarse con actos concretos de misericordia. «La caridad es personal, porque así es nuestra relación con Dios», afirmó, e incluyó la austeridad y la renuncia al consumismo como expresiones cotidianas de esa misma caridad.

La cuarta es colectiva. Las instituciones cristianas, planteó, deben integrar la responsabilidad social en su propia identidad, combinando competencia profesional con espíritu de misericordia, y manteniendo viva la sensibilidad ante las injusticias del entorno.

Ocáriz cerró con una llamada a la cooperación amplia, más allá de fronteras religiosas. Subrayó la interdependencia de los grandes desafíos actuales, desde las migraciones hasta la falta de acceso a la educación, y la necesidad de compartir investigación y coordinar esfuerzos entre organizaciones, también con quienes no comparten la misma fe. Citó a san Josemaría en la frase que resume la conferencia entera: «Un cristiano no puede ser individualista, no puede desentenderse de los demás.»

 

De la inspiración a la acción

A ese primer evento le siguieron dos: BeDoCare Sao Paulo en 2024 y BeDoCare Nairobi en 2025 y la culminación de los tres es el que dio forma a lo que BeDoCare es hoy: un espacio para inspirar cambios positivos y unir a personas y organizaciones comprometidas con el bien común, bajo el lema «Del propósito a la acción.»

La propuesta se sostiene en tres pilares que dan nombre a la organización: BE (ser), DO (hacer) y CARE (cuidar). En la práctica, se traducen en capacitación adaptada a las necesidades reales del sector social, networking entre iniciativas sociales e instituciones estratégicas, e investigación orientada a generar conocimiento útil para la mejora continua.

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